Cada dos o tres años aproximadamente, en las vacaciones, nos pegamos la “paliza” de coche haciendo kilómetros y kilómetros con la intención de conocer un poco más la península. Y, aunque terminamos cansados, no nos pesa, al contrario tal y como llegamos empezamos a pensar a donde podemos ir la siguiente vez. Este año ha sido Cantabria pero también hemos ido a, Asturias y el País Vasco, haciendo una parada en Alaejos (Valladolid) al regreso. Poco a poco iré contando y poniendo fotos de cada uno de los sitios donde hemos estado, pero hoy quiero empezar por Santoña.
Allí fue donde nos pillamos un apartamento, el punto de partida desde donde hemos ido conociendo la zona. El nombre de Santoña ya me sonaba de estos carnavales, cuando vino al teatro Falla una chirigota de allí, a mi me gustó bastante pero, bueno, no tuvieron suerte.
Bonito pueblo pesquero a 48 kilómetros de la capital Santander y bañado por el mar Cantábrico es todo un placer pasear por sus calles y saborear las riquísimas rabas (calamares a la romana . También tomarse una cervecita en el paseo marítimo, amplio, sencillo pero precioso.
La climatología ¡estupenda!, mientras que mi madre, hermana y alguna amiga me decía por teléfono que en Cádiz estaban teniendo los días más calurosos del verano, nosotros estábamos encantados, 29 de máxima y 16 de mínima, todo un placer a la hora de pasear y conocer una tierra realmente preciosa.
¡Cómo no! conocimos la playa de Berria, pequeña pero muy coqueta. Eso si, lógico que a mi me pareciera el agua helada al mojarme los pies, puesto que yo en la playa soy de secano, pero, cuando los niños fueron a bañarse y dieron automáticamente la negativa a la decisión lo confirmé que¡ el agua estaba helada!.
En definitiva, mas de 3000 kilómetros en una semana que iré contando poco a poco, puesto que cada pueblo, cada ciudad, cada paisaje tienen su propio encanto digno de visitar y de contar, y por supuesto recomendar.
Allí fue donde nos pillamos un apartamento, el punto de partida desde donde hemos ido conociendo la zona. El nombre de Santoña ya me sonaba de estos carnavales, cuando vino al teatro Falla una chirigota de allí, a mi me gustó bastante pero, bueno, no tuvieron suerte.
Bonito pueblo pesquero a 48 kilómetros de la capital Santander y bañado por el mar Cantábrico es todo un placer pasear por sus calles y saborear las riquísimas rabas (calamares a la romana . También tomarse una cervecita en el paseo marítimo, amplio, sencillo pero precioso.
La climatología ¡estupenda!, mientras que mi madre, hermana y alguna amiga me decía por teléfono que en Cádiz estaban teniendo los días más calurosos del verano, nosotros estábamos encantados, 29 de máxima y 16 de mínima, todo un placer a la hora de pasear y conocer una tierra realmente preciosa.
¡Cómo no! conocimos la playa de Berria, pequeña pero muy coqueta. Eso si, lógico que a mi me pareciera el agua helada al mojarme los pies, puesto que yo en la playa soy de secano, pero, cuando los niños fueron a bañarse y dieron automáticamente la negativa a la decisión lo confirmé que¡ el agua estaba helada!.
En definitiva, mas de 3000 kilómetros en una semana que iré contando poco a poco, puesto que cada pueblo, cada ciudad, cada paisaje tienen su propio encanto digno de visitar y de contar, y por supuesto recomendar.



