
En el tema de la igualdad de sexos siempre ha habido muchos conflictos, mujeres y hombres han ido a la gresca queriendo demostrar los unos que las mujeres no somos capaces de esto o de aquello, y las nosotras queriendo demostrar que somos capaces de hacer lo que nos propongamos sea “cosa de hombres” o no.
Cuando tenía unos dieciséis o diecisiete años, paraba con una pandilla del instituto muy variopinta, dentro de ese grupo habíamos gente para todos los gustos, novios, ex novios, gays, ligones, guaperas, liberales, tradicionales, etc.
En una de nuestras tardes no sé cómo ni porque salió el tema del futbol y……….nuestros queridos amigos se tiraron una vacilada con nosotras; que si no tenéis ni idea, que si en el mundo del futbol las mujeres no levantábamos pasiones, que si éramos incapaces de triunfar en el terreno de juego, en definitiva, nos tocaron los ovarios de tal manera que, poniéndonos con los brazos en jarra les dijimos que éramos capaces de eso y de mas.
-Eso habría que demostrarlo.
-Pues os lo demostramos.
Y todo comenzó así. Pusimos fecha para el partido un par de semanas después puesto que teníamos que entrenar. Éramos tantas que teníamos en el banquillo incluso a más que ellos. Nos equipamos, pantalón de deporte corto todas del mismo color, camiseta a juego, entrenadora, capitana de equipo, etc.
Teníamos todo nuestro empeño en demostrarles que éramos capaces de conseguir lo que nos propusiéramos, bien dándole patadas a un balón o bien en “nuestras labores” como irónicamente nos decían ellos.
Los chicos se encargaron en ir a coger pista, íbamos hasta con árbitro. Un domingo un par de semanas después a media mañana era la fecha señalada.
El día amaneció resplandeciente, y, nosotras erre que erre en que íbamos a por todas, sabíamos que de fútbol no teníamos ni idea pero ni se nos pasó por la cabeza tirar la toalla. Cuando llegamos al campo de juego nos encontramos con algo que no contábamos. Estaba todo a rebosar, eso sí, todos espectadores masculinos. Parece ser que nuestros queridos amigos, cuando reservaron pista hablaron más de la cuenta y dijeron que la pista era para un partido contra unas amigas suyas que se creían capaces de ganarles, y, claro, eso tenía expectación.
El partido nos fue de pena, nos metieron una goleada tremenda sin ni siquiera conseguir nosotras meter ni un gol, nos llevamos y dimos patadas de todos los colores, y terminamos realmente agotadas. Cuando el partido terminó nos vacilaban de una manera descomunal. Hasta que una chica del equipo se cansó y les soltó…Es verdad, nos habéis ganado, pero el trofeo os lo lleváis no por los goles, sino por bocazas, nos retasteis a que no levantábamos ningún tipo de interés por un partido jugado por nosotras y………..por haber hablado ustedes más de la cuenta, hemos llenado las gradas, a pesar de no tener ni idea nos han aplaudido más a nosotras e incluso al árbitro lo hemos tenido a nuestro favor. ¿Quién ha triunfado más en el campo? ¿Qué chica os ha aplaudido, vitoreado y lanzado ánimos desde las gradas cuando las únicas que hacemos eso con ustedes somos nosotras y os teníamos en el bando contrario?
Tuvimos la callada por respuesta, parecía que habíamos conseguido el triunfo aunque esa no fue de la manera que teníamos intención de hacerlo.
De lo que nunca se enteraron ninguno de ellos es que nos prometimos no chulearles más de esa manera, que el corte lo habíamos pasado nosotras. Pero creo que los chicos también aprendieron con la experiencia porque nunca nos vacilaron más de esa manera, porque algunos terminaron hasta celosos por la experiencia.
Cuando tenía unos dieciséis o diecisiete años, paraba con una pandilla del instituto muy variopinta, dentro de ese grupo habíamos gente para todos los gustos, novios, ex novios, gays, ligones, guaperas, liberales, tradicionales, etc.
En una de nuestras tardes no sé cómo ni porque salió el tema del futbol y……….nuestros queridos amigos se tiraron una vacilada con nosotras; que si no tenéis ni idea, que si en el mundo del futbol las mujeres no levantábamos pasiones, que si éramos incapaces de triunfar en el terreno de juego, en definitiva, nos tocaron los ovarios de tal manera que, poniéndonos con los brazos en jarra les dijimos que éramos capaces de eso y de mas.
-Eso habría que demostrarlo.
-Pues os lo demostramos.
Y todo comenzó así. Pusimos fecha para el partido un par de semanas después puesto que teníamos que entrenar. Éramos tantas que teníamos en el banquillo incluso a más que ellos. Nos equipamos, pantalón de deporte corto todas del mismo color, camiseta a juego, entrenadora, capitana de equipo, etc.
Teníamos todo nuestro empeño en demostrarles que éramos capaces de conseguir lo que nos propusiéramos, bien dándole patadas a un balón o bien en “nuestras labores” como irónicamente nos decían ellos.
Los chicos se encargaron en ir a coger pista, íbamos hasta con árbitro. Un domingo un par de semanas después a media mañana era la fecha señalada.
El día amaneció resplandeciente, y, nosotras erre que erre en que íbamos a por todas, sabíamos que de fútbol no teníamos ni idea pero ni se nos pasó por la cabeza tirar la toalla. Cuando llegamos al campo de juego nos encontramos con algo que no contábamos. Estaba todo a rebosar, eso sí, todos espectadores masculinos. Parece ser que nuestros queridos amigos, cuando reservaron pista hablaron más de la cuenta y dijeron que la pista era para un partido contra unas amigas suyas que se creían capaces de ganarles, y, claro, eso tenía expectación.
El partido nos fue de pena, nos metieron una goleada tremenda sin ni siquiera conseguir nosotras meter ni un gol, nos llevamos y dimos patadas de todos los colores, y terminamos realmente agotadas. Cuando el partido terminó nos vacilaban de una manera descomunal. Hasta que una chica del equipo se cansó y les soltó…Es verdad, nos habéis ganado, pero el trofeo os lo lleváis no por los goles, sino por bocazas, nos retasteis a que no levantábamos ningún tipo de interés por un partido jugado por nosotras y………..por haber hablado ustedes más de la cuenta, hemos llenado las gradas, a pesar de no tener ni idea nos han aplaudido más a nosotras e incluso al árbitro lo hemos tenido a nuestro favor. ¿Quién ha triunfado más en el campo? ¿Qué chica os ha aplaudido, vitoreado y lanzado ánimos desde las gradas cuando las únicas que hacemos eso con ustedes somos nosotras y os teníamos en el bando contrario?
Tuvimos la callada por respuesta, parecía que habíamos conseguido el triunfo aunque esa no fue de la manera que teníamos intención de hacerlo.
De lo que nunca se enteraron ninguno de ellos es que nos prometimos no chulearles más de esa manera, que el corte lo habíamos pasado nosotras. Pero creo que los chicos también aprendieron con la experiencia porque nunca nos vacilaron más de esa manera, porque algunos terminaron hasta celosos por la experiencia.
2 comentarios:
Nunca se me ocurriría apostar con algo que me hiciera correr detras de una pelota. Estoy segura que se me hubiera ocurrido algo mejor para retarles que con lo que más presumen de saber.
¡¡Pobrecitos!! Y encima se creyeron ganadores.
Besazos valienteeeeeee
Sinceramente, yo ahora tampoco lo haría. Con esa edad se tiene mucha chuleria y con la que tengo ahora mucha cobardía.
El correr nunca ha sido mi fuerte. Recuerdo que pasamos una verguenza terrible, y no ganamos el partido, pero si la apuesta sin querer "creamos espectación" aunque no de la manera que pensábamos.
Como se suele decir ¡¡Quien pillara esa edad pero con lo que se ahora!!
Un beso:
Inma.
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